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Aquellos instantes me parecieron siglos, y, aunque aquella mirada habia anticipado los hechos, aun quedaba en mi un resquicio de esperanza.
Tal y como se titula esta historia (Ce n'est pas l'histoire du fabuleux destin d'Amelie Poulain -Esta no es la historia del fabuloso destino de Amelie Poulain-) creo que entendereis cual fue la respuesta; y es que, ni siquiera hubo respuesta.
Me quede alli plantada, minutos despues aun permanecia alli, inmovil, sin saber que hacer...
Sentia la terrible necesidad de arreglar las cosas, de expresar lo que sentia y asumir todos mis errores.
He de admitir que fui yo la culpable de demasiadas cosas, que toda aquella situacion toco fondo y llego a limites insospechados.
A veces los seres humanos somos tan imbeciles que solo reaccionamos cuando nos encontramos en el limite, al borde del precipicio, y es en ese momento cuando todo lo que verdaderamente nos importa cobra toda su importancia y sentido; importancia y sentido que no le habiamos dado antes.
Puedo decir que aprendi la leccion de todo aquello, soy plenamente consciente de todo cuanto paso y de todo el daño que pude hacer y es por eso que siento la extrema necesidad de arreglar todo el daño que cause y ademas, que dentro de mi sigue habiendo sentimientos, aquellos que un dia florecieron, aquellos que un dia crecieron, y que aun hoy, permanecen en mi corazon.
Me he cruzado con muchas personas a lo largo de este tiempo, personas con mucha mas experiencia que yo. He podido escuchar detenidamente todo lo que han querido decirme. He de decir que me han enseñado mucho, he sacado hermosas e importantes conclusiones de todo lo que
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