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La situación se volvió incomoda...Luis no apartaba la mirada de sus pies mientras negaba con la cabeza.
Al fin, levanto la vista, y mientras sacaba un pañuelo blanco de su bolsillo se disculpo.
-Lo siento, chica...supongo que pensaras que soy un viejo loco que no tiene con quien hablar...Perdona si te he molestado.
Se levanto de la mesa y agacho la mirada.
Yo, perpleja por todo lo que acababa de escuchar, apenas supe reaccionar; pero, al igual que el, me levante y le agarre del brazo:
-¡Señor!No se vaya. No me ha causado ninguna molestia, su historia me ha conmovido, me ha encantado escucharle, y no me supondría ningún inconveniente continuar charlando con usted.
Luis me miro, compro be como su expresión cambiaba y se transformaba en dulzura y esperanza. Sonreí.
-Chica...gracias por tu atención, pero creo que por hoy ya ha sido suficiente...Sera mejor que regrese a mi casa, ya es tarde y anochece temprano. Volveremos a vernos.
Hasta pronto.
Sin mas palabras, Luis tomo la puerta y desapareció por la vuelta de la esquina, junto a la tienda de ultramarinos.
Como el niño que mira ensimismado una actuación de circo, allí me quede, con la mente en blanco, sin saber que hacer.
Al fin, reaccione, cogí mis cosas y salí de aquel bar en silencio, con paso lento y mirada perdida.
Esa tarde no regrese a casa directamente, creí que seria mejor pasear por el parque y reflexionar sobre todo lo que había ocurrido.
Puede parecer una tontería...pero para mi aquello había sido novedoso y esperanzador...hacia ya mucho tiempo que no cruzaba mas de cuatro palabras con alguien.
Pasee por el parque, me entretuve pensando mientras veía pasar a la gente. Me gustaba imaginar a que se dedicaría cada una, cuales serian son hobbies o a donde se dirigirían...
No podía creer todo lo que Luis me había contado...Verdaderamente no conseguía comprender de donde había sacado fuerzas ese hombre para seguir adelante...Llegar a tu casa, no tener a nadie, solo, sin mas compañía que tu fiel perro y tus recuerdos envasados al vacio.
Sentía la necesidad de volver a hablar con aquel hombre; conocer su historia, su vida...escuchar y aprender.
Llegue a mi casa, estaba oscura, vacia...como de costumbre; pero esta vez aquel contacto, aquel encuentro habia hecho que algo dentro de mi se despertase. Era como si...como si mis engranajes volvieran a funcionar y pusiesen en marcha el "yo" lleno de ilusiones y esperanzas por ayudar a los demas.
Encendi la tele y di al play...De nuevo, como cada noche, la dulce sinfonia de Amelie vestia mi mundo de magia.
Sin embargo...aquellas fotos que aun colgaban de mis paredes y adornaban mis muebles seguian rememorando momentos.
La historia de Luis era tragica...y yo debia reaccionar si no queria, algun dia, arrepentirme de lo irreversible.
Es cierto que debe tenerse el valor suficiente para levantarte, reconocer lo que ocurrio, asumir la responsabilidad de esos hechos y haberlo perdido todo...pero reaccionar, luchar y sacar fuerzas de lugares que ni existen para recuperar todo lo que amas...
Hacia tiempo que yo habia perdido esas fuerzas, esas esperanzas de recuperar miradas, momentos y carcajadas, pero...asi con todo...debia luchar, debia demostrar un sinfin de cosas y tirarme a la piscina.
Me senti con fuerzas de vivir, deseaba volver a ver a Luis, seguir escuchando, seguir reflexionando juntos. No podia dejar escapar aquella oportunidad.
Y ahora mas que nunca...era el unico tren que habia pasado. Tenia claro que me subiria y la ultima parada unicamente seria el principio de un trasbordo a una vida diferente...
Al principio del resto de dias de mi vida...
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