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Me puse mi gabardina y mi boina roja.
Sali de casa, cabizbaja, atrapada en mis pensamientos, meditando acerca de mi quehacer, de mis viejas costumbres.
Mi paso era lento, perdido, con cierto aire funebre. El cielo parecia amenazar con una gran tormenta y aquello repercutia tambien en mi estado de animo.
Y por fin llegue a la puerta de aquel bar, como casi todas las tardes alli estaba Isabel, la camarera, que me saludo agradablemente:
-Buenas tardes, señorita. ¿Lo de siempre?
-Si, por favor. Conteste
Y calmadamente me dirigi a la mesa del rincon, aquella que llevaba mi nombre.
Saque mi ordenador y lo encendi. Mire por la ventana; estaba empezando a llover.
Con gran amabilidad, Isabel se dirigio a mi mesa con un delicioso cafe y un par de caramelos de moka y una pastita de chocolate.
Sonrei.
-Gracias Isabel, eres muy amable.
-De nada, chica. No hay de que.
Abri la carpeta de mis escritos, eche una ojeada general y comence a escribir una nueva pagina.
La inquietante espera apenas me dejaba concentrarme en mis apuntes diarios. Luis aun no ha habia hecho su aparicion por el bar, y los nervios empezaban a apoderarse de mi.
No transcurrieron 15 minutos cuando Luis entro por la puerta del bar. Instintivamente se acerco a la mesa de la prensa y busco su periodico favorito; seguidamente se dio la vuelta y me clavo la mirada.
Los dos nos quedamos inmoviles.
Al fin, tras quitarse su gorro de lluvia, se acerco a mi mesa y pidio permiso para sentarse.
-Buenas tardes, muchacha. ¿Puedo sentarme?
-Claro, no hay problema, conteste.
Mis ojos permanecian abiertos como platos desde su aparicion en el bar. Estaba nerviosa, pero debia guardar las formas y relajarme.
-Señor, ¿No quiere tomar un cafe?
-Si...no estaria mal.
Inmediatamente, me acerque a la barra y le pedi a Isabel un segundo cafe.
La chica me miro algo extrañada, pero sin titubeos, me preparo un cafe.
Lo lleve a la mesa y se lo ofreci a Luis con una dulce sonrisa.
-Gracias, chica, eres muy amable. La verdad es que con el dia que hace hoy, una caliente taza de cafe es el mejor amigo.
-Cierto, conteste. En esta cafeteria sirven el mejor cafe de la zona. El sitio es bastante tranquilo, y me siento muy a gusto escribiendo con mi ordenador aqui. Es perfecto.
Luis me miro, y de pronto, un sentimiento de dulzura, tranquilidad y comprension me inundo.
De pronto, rompio el silencio:
-Bueno...creo que deberia pedirte disculpas, chica. El otro dia creo que estuve demasiado nostalgico. Quiza no te interesaba tanto mi vida...Por eso te ruego que me perdones.
Rapidamente conteste:
-Para nada, señor...Sinceramente puedo decirle que he estado pensando mucho en la conversacion del otro dia. Hacia tiempo que no me sentia asi, que alguien depositaba su confianza y mantenia una conversacion tan trascendental conmigo.
Me encanto compartir aquel momento con usted, y me encantaria continuar charlando con usted compartiendo mas cafes.
Extendio su mano y la poso en mi hombro.
-Muchachita...intuyo que te sientes perdida dentro de tu propio mundo. Pareces desvinculada de tu propia historia, de tu propia vida. ¿Me equivoco?
Me quede alucinada, parecia que hubiese leido mi mente. Senti una especie de inseguridad cuando me hablaba. Era extraño...pero motivador.
Perpleja, pude articular palabra:
-Ciertamente...hace ya bastante tiempo que me siento asi. El peso de los errores recae en mis espaldas, la culpabilidad, el daño que he podido hacer a personas que de verdad apreciaba, y aun hoy aprecio...
Siempre tuve pensamientos inteligentes, actuaba con razon, con etica pero a veces, las situaciones te envuelven, te cierran en una espiral sin sentido, y esa misma espiral te hace perder el control de todo, la logica de cada argumento, de cada acto.
Y eso me ocurrio a mi...la espiral me absorbio y perdi el control de mi vida, de otras vidas, de mil y una vidas.
Y perdi cosas demasiado preciadas, demasiado importantes; aquellas que dotaban mi vida de significado y de realidad.
Me limito a no vivir, a matar el tiempo, intentando recuperar algun que otro corazon, alguna que otra vida. Pero a veces parece todo tan imposible que pierdo totalmente la esperanza en todo.
Luis me interrumpio:
-Creo que no has pensado una cosa. Has avanzado enormemente en tu penuria. Darse cuenta de un error cometido, asumirlo y rectificar supone un comportamiento de gran valor, un gran avance en el pensamiento humano.
Has de entender que los humanos erramos por naturaleza; es innato. Tropezar no es de idiotas, chica, es de humanos.
Supongo que desde el momento que reconociste tu error, te adentraste en el camino de la superacion personal, del cambio hacia alguien mejor.
A veces es necesario caer hasta el fondo de la piscina para darte cuenta de que te estas ahogando.
No es horrible, es, simplemente, humano.
Si deseas recuperar lo perdido deberas demostrar sacrificio, teson, y mantenerte ahi, constante, luchadora.
No hay nada peor que el peso de la culpabilidad, y ya no es eso lo que verdaderamente pesa, si no el hecho de saber que has defraudado a las personas que mas quieres, que las has herido enormemente...
Luis parecia leerme el pensamiento. Era como si conociese toda mi historia, como si mi corazon reposase en sus manos.
Ciertamente tenia razon, pero habia cosas que ahora mismo veia imposibles.
No concebia la posibilidad de ser escuchada, ni de ser amada por nadie.
Levante mi taza de cafe y bebi un sorbo. Luis me acompaño.
Los dos quedamos callados, mirando al vacio, intentando despejar dudas, intentando encontrar palabras y expresiones que hiciesen entender al otro lo que verdaderamente escondia nuestro corazon...
Y es que, el idioma del corazon solo es conocido por el mismo. A veces indescifrable hasta para el, incomprensible a la razon humana e incoherente para muchos de los que ven reflejados en los actos sus dichas.
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