lunes 8 de febrero de 2010

Ce n'est pas l'histoire du fabuleux destin d'Amelie Poulain X


[...]

De mis ojos comenzaron a brotar lágrimas, no pude evitarlo, así me sentía.

En el fondo sentía que así no se solucionaría nada, pero no podía contenerme. Llorar era la única puerta que me conducía al desahogo, que me dejaba escapar de aquel miedo y aquel sentimiento extraño.

Luis permanecía allí, mirándome fijamente, como si me estuviese examinando.
Alcé la voz:
-Seguramente...para ti todo esto sea un cuento de niña, pero para mí tiene demasiado valor. A veces es tan complejo lo que siento, que no alcanzo a expresarlo, es como un código de números y letras totalmente ilógico, sin sentido para la razón humana.
Nunca he intentado hacer entender lo que esto supone para mí, porque no puedo explicarlo con palabras. Son sentimientos, sólo entendibles al corazón. El lenguaje queda en segundo plano, es inútil...

Miré hacia la ventana e intenté tranquilizarme. No podía...Otra vez más a mis recuerdos venían aquellos momentos, grabados a fuego en mi alma, y por un momento creí revivirlos.
Mis emociones eran como el botar de una pelota: Lo recordaba, y volaba hacia esos pensamientos, reviviendo cada uno de ellos, experimentando sensaciones, colores y aromas. Todo parecía real; era como si, momentáneamente, viajase en el tiempo y me colocase de nuevo en todos aquellos recuerdos; y, de repente, caía, estrellandome en el presente, en el mundo real, volviéndome consciente de la realidad y de todo lo que ésta significaba...Demasiado complejo, ¿Verdad?.

Luis me miró, y su mano rozó mi cara, haciendo que dirigiese mi mirada hacia él.
-Comprendo perfectamente cómo te sientes. Creerás que te miento, pero sé de lo que me hablas, y, aunque no lo creas, tú y yo estamos mucho más conectados de lo que crees.
Tu corazón me transmite una gran decepción contigo misma, pero...¿Acaso no te has parado a pensar que debes empezar a quererte a ti misma para que los demás puedan llegar a quererte?

Me sequé las lágrimas con la mano y contesté:
-No soy digna de ello, señor. Y aunque puedo asegurarle que he tirado a la basura todas aquellas cosas que me hacían ser peor persona, ya de nada vale...No pretendo ni quiero demostrar nada a nadie, porque a quienes siento, de todo corazón, que debo demostrárselo, no creen en mí.

Irremediablemente, no pude contenerme y volví a llorar.

-Chica...El tiempo es el mejor consejero, quien trae y lleva personas, quien transforma sentimientos y emociones.
Y algún día te acordarás de mí y me darás la razón.
El tiempo te llevará dónde tengas que estar, en el momento que debas estar y con quien debas estar; de eso puedes estar segura.
Y él nunca se equivoca...Si permaneces constante, y basas tu vida en ese logro constante de seguir tus principios y tu moral, el tiempo te dará lo que merezcas.

Pero...has de saber que fracasando se escribe el destino humano, y todos fracasamos, todos nos equivocamos y precisamente, ahí se encuentra el verdadero aprendizaje.
Las personas cambian, la vida cambia, es simple evolución natural.

No seas tan dura contigo misma...Tu corazón no es malo, y lo demuestras con esta clase de cosas. El dolor que sientes y la culpabilidad por un mal acto demuestra sensibilidad, razón y conciencia.
Eres consciente de tus actos, y del castigo que pagas por ellos. Y como todo ser humano te has lamentado, pero en ti hay algo diferente, chica.
Tú has dado el paso de cambiar, de, día a día, conseguir convertirte en alguien mejor. Intentas recuperar tus valores, actuando, cada día, en consecuencia a ellos.

No te rindas nunca, lucha por eso que tanto quieres. Debes ser fuerte y permanecer firme.

Yo te ayudaré chica, creeré en ti. Hay algo que me incita a ello, porque tu corazón no alberga maldad, sólo ignorancia; por el hecho de ser humana, y sumándose a ello, tu corta edad...



Un hilo de voz se escapó de entre mis labios:
-Sí...no se equivoca.
Pero...siempre he creído que había personas buenas y malas.
Las buenas se diferencian por sus actos puros, honestos y humildes, mientras que las malas se diferencian por todo lo contrario. Sin embargo...basándome en la teoría de los blancos, negros y grises; no me cuadra...
Supongo que las personas "grises", por así decirlo, sean aquellas que más que maldad tienen inconsciencia.

Luis me interrumpió:
-Pero, muchacha, escucha una cosa.
Cuando esas personas "grises" de las que me hablas, faltan a su moral y a sus principios tienen una manera de actuar, y eso es lo que las hará entrar en el lado del blanco o en el lado del negro.
Me explico;
Las personas "grises" que cometen errores y toman conciencia de ellos con arrepentimiento y sentimiento de lucha por recuperar lo perdido, en mi opinión, demuestran bondad de corazón.
La conciencia es algo muy muy importante en el ser humano, y que, muchos, lamentablemente, nunca llegan a desarrollar.

En cambio, si la persona "gris" que comete un error y hace daño a un ser amado siente indiferencia, ó, simplemente, no siente nada; esa persona no posee ni conciencia ni bondad de corazón.

La sensibilidad, la conciencia y la expresión de sentimientos del alma forman parte de un corazón bueno.


Al termino de esa última frase, Luis me sonrió.

No supe que decir; en verdad, no habia necesidad de decir nada, nuestros ojos hablaban y se comunicaban.
Esa leve sonrisa fue un regalo para mí. Me hizo creer en la esperanza que había perdido.

Luis prosiguió:
-Chica...tengo que marcharme, ya son casi las 7.
Espero volver a coincidir contigo. Me gustaría continuar charlando contigo sobre todo esto y mostrarte mis teorías sobre la vida y el ser humano.
Me he servido de toda una vida para construirlas. Algunas las he refutado, otras parecieron válidas...pero nunca dejé de sorprenderme.
Las cosas no siempre son lo que parecen ser, y equivocándome conseguí aprender todo lo que hoy sé. Enseñanzas que deseo transmitirte, para que ilumines el camino de tu vida, para que creas en ti y en las posibilidades que el mundo te ofrece...


Sin más, Luis se levantó, sonrió y desapareció por la puerta del bar, dejándome allí de nuevo; sin palabras, sin voz, sin pensamiento alguno...Aquella "terapia" era espectacular, tremendamente filosófica y trascendental...

[...]

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