sábado 19 de junio de 2010

Ce n'est pas l'histoire du fabuleux destin d'Amelie Poulain XVI


[...]

Mi piel se erizó, una sensación de frío intenso recorrió mi cuerpo haciendo que mi corazón palpitase con fuerza.

Agaché la mirada; otra vez más, Luis sospechaba lo correcto.
Aquel amable hombre de aspecto ermitaño nunca dejaba de sorprenderme.

Luis me miraba a través del humo de su cigarrillo, esperando alguna reacción por mi parte.
Cuando por fin mi corazón recuperó la calma, alcé la voz:

-Desde pequeña, me ha sido siempre de vital necesidad la proximidad de algunos corazones, de los más especiales.
Mi carácter nunca ha sido fácil, he crecido en un mundo que me iba demasiado grande y mi personalidad se deterioró con el tiempo.
Tropecé, choqué, caí, me levanté...así hasta mil veces. Y ahora, que creo que puedo hablar con algo más de sensatez, sospecho que en mi vida todo ha sido fugaz. Mi vida ha sido una vida invernal, donde solía salir el sol a principios de mayo, disfrutaba de unas vacaciones espléndidas bajo el sol de verano y, aún tumbada en la arena me sorprendían las lluvias torrenciales de septiembre.

Muchos días pienso profundamente en este proyecto mío, por aquel que me preguntó aquel día, ¿recuerda?

Luis, muy serio asintió con la cabeza al mismo tiempo que se atusaba el pelo y añadió:

-Te refieres al primer día que hablamos, ¿verdad?

Contesté dulcemente:
-Sí, eso es...ese primer día.

Proseguí:
-El día que decidí sentarme a pensar en todo lo sucedido e intentar sacar algo positivo de todo aquel infierno se encuentra ya demasiado lejos.
Sinceramente puedo reconocer que ha sido una terapia excepcional en esos días lluviosos que me atormentan con frecuencia, pero también significó tratar de diseccionar cada momento, cada sensación, intentando plasmar todo ello en papel.

Eso fue mucho más doloroso...

Luis intervino:
-Perdona la interrupción, pero, ¿no crees que enfrentándote a ello como has hecho, y como supongo que aún sigas haciéndolo, te ha hecho aprender y conocerte mucho mejor?

Enfrentarte a ello demuestra una gran valentía. Conozco a la perfección ese sentimiento de angustia del que hablas. Recordar a veces duele y mucho más si lo que deseas es recoger cada sensación vivida en papel.
Plasmar sentimientos en papel es sumamente delicado, y mucho más aún cuando son dolorosos. Es cierto que se goza de una...vamos a llamarlo...gran "inspiración", pero el dolor soportado, el precio que debe pagarse por ello es caro.
Sin embargo, no hay terapia más sana que ésa.
Disfrutar del arte de escribir, de escribir con el corazón en la mano, de expresar, de recopilar, de teorizar...Eso es algo muy bello, chica; y algún día te sentirás orgullosa de haber canalizado todo ese dolor hacia ese "proyecto" tuyo.

Suspiré:
-Pero...¿Usted no se da cuenta de que toda esa "inspiración" es consecuencia y es una aparición causada por circunstancias inmorales y mediocres?
No se trata de una inspiración causada por bien ni por augurio, es producto del dolor y del sufrimiento de todas aquellas circunstancias pasadas, de todos aquellos corazones dañados...y a veces lo repugno. Porque baso mi proyecto en una percepción tremendista de sentimientos, en la constante descripción de mi alma, en la consecución de todo aquello que perdí, en el ansia de la búsqueda de ese camino de comprensión, pero...hay días en los que ese camino navega en mares de tempestad, porque no hay meta, porque nunca se ve tierra en el horizonte y sin la existencia de meta...no hay camino.

¿Es que es necesario caer hacia el abismo emocional para poder plasmar de una manera tan sentida lo que el corazón predica?
Parece ser que en mi caso sí...y a veces lo odio tanto que tiraría a la basura todo lo que llevo plasmando durante meses.
Es producto de la nada, producto de ningún lugar, de ausencia, de lamento, de error, de causa de ignorancia, de absurdidad...[...]



Noté como por momentos, la angustia se apoderaba de mi ser, mi respiración se entrecortaba a la vez que Luis intentaba intervenir en aquel monólogo idiota sobre mi estúpida paranoia emocional.

Me tapé la cara con las manos. Sentía una tremenda vergüenza, un inmenso vacío.

Luis tomó palabra:
-Mira, chica. Entiendo cómo te sientes, pero no debes ver eso de ese modo tan cruel. Las historias más sinceras, los escritos más puros salen de los corazones más sentidos. En este caso, tu corazón siente eso que me expresas y necesita hacerse oír; necesita ser escuchado.
Las circunstancias no son las óptimas, pero debes proporcionar a tu alma la vía de escape que necesita. Sólo de esa manera conseguirá limpiar todo lo oscuro de su interior. Y te pido por favor que medites sobre todo esto seriamente.

Con un temblor extraño y un frío que entumecía mis extremidades articulé palabra:

-Hay días que escribo alguna que otra frase, pero la mayoría de días siento la necesidad de invertir horas entre papeles. No importa la hora, ni el lugar...Necesito expresar lo que siento.
Mi mano no toma conciencia de lo que hace. Es mi corazón quien escribe, apurado, extasiado. Me aterra comprobar a la velocidad a la que las ideas y sensaciones que experimenta mi corazón recorren mi cerebro. Es como si existiese algo más ahí dentro...

De repente desde la ventana, divisé algo que congeló todo mi cuerpo.
Muda, con los ojos abiertos de par en par, todo dentro de mí se detuvo, mi tiempo se detuvo...

[...]

1 comentarios: